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Sucre
Orgullosa a la vez que gentil, Sucre, en Bolivia, es la ciudad más bella y el corazón simbólico de la nación. Fue aquí donde se proclamó la independencia, y mientras que La Paz es ahora la sede del gobierno, esta es su capital judicial.
Un glorioso conjunto de blancos edificios perfectamente conservados le otorgan una gran riqueza histórica y arquitectónica, por lo que fue declarada Patrimonio de la Humanidad.
Sucre no es sólo una bella ciudad colonial, sino también una muy próspera ciudad universitaria. Aquí se encuentra la Universidad de San Francisco Xavier, una de las más antiguas y prestigiosas universidades de América Latina.
Situada en un valle rodeado por montañas bajas, a 2750 metros sobre el nivel del mar, la llamada “Ciudad Blanca” - en alusión al color de sus edificios - goza de un suave y confortable clima.
Con una excelente selección de alojamientos, una gran cantidad de iglesias y museos, y mucho que ver y hacer en la zona circundante, no es de extrañar que los visitantes acaben pasando allí más tiempo del que planearon.
Quedamos encantados con el hotel donde nos alojamos, el Parador Santa María la Real. A tan solo dos cuadras de la plaza principal y en un edificio colonial, ofrece cómodas habitaciones decoradas con muebles antiguos junto con uno de los más exquisitos desayunos de la región.
El primer lugar que visitamos fue la Plaza 25 de Mayo, situada en el corazón de Sucre. Bordeada de elegantes edificios coloniales blancos e interesantes sitios para visitar, es un popular lugar de jardines y palmeras, donde locales y turistas vienen a pasear y relajarse.
El Museo Casa de la Libertad, frente a la plaza, es el edificio más importante de la historia de Bolivia. Aquí es donde los luchadores independentistas, como el famoso Simón Bolívar, se reunieron para declarar la independencia de España.
También en la plaza se encuentra el Museo de la Catedral, ubicado en una catedral de siglo XVII, que contiene una de las mejores colecciones del país de arte religioso colonial. Lo más destacado allí es, sin duda, la Capilla de la Virgen de Guadalupe, concluida en 1625.
El Museo Textil Etnográfico cuenta con una serie de muestras del arte del tejido de los indígenas locales, así como artistas locales tejiendo e hilando en vivo.
No dejes de visitar el Castillo de La Glorieta. Perteneciente a una familia acomodada y luego donado y reconstruido, se caracteriza por su arquitectura de estilo europeo. Es un lugar muy grande, hermoso y fascinante de recorrer.
Unos kilómetros al norte de la ciudad se encuentra el Parque Cretácico, el sitio paleontológico más grande del mundo. Hay alrededor de 5000 impresiones de huellas de dinosaurios, de al menos 250 diferentes especies, incrustadas en una enorme losa de piedra caliza.
Algo que realmente vale la pena es un viaje al cercano pueblo Tarabuco para disfrutar del “Pujllay”, su colorido carnaval en el mes de marzo. Allí, auténticos indígenas visten ropas nativas, no solo para preservar su identidad cultural, sino para identificarse con su villa o región.
A la hora de comer, Sucre tiene una amplia selección de lugares, donde podrás encontrar varios restaurantes especializados en cocina local, así como italiana, china o vegetariana, a excelentes precios.
El Huerto, uno de nuestros restaurantes favoritos, está situado en un precioso jardín aislado. En una atmósfera de “fiesta al aire libre”, con mesas cubiertas por sombrillas sobre césped natural, sirve deliciosa cocina tradicional con un excelente servicio.
Como la ciudad tiene muchos estudiantes universitarios, su vida nocturna es muy activa. Una de las mejores discotecas es Mitos, un espacioso sótano a 15 minutos del centro de la ciudad, con agradable y divertida música local e internacional.
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